El dolor lumbar rara vez aparece porque sí. A veces comienza después de un esfuerzo concreto; otras, se instala poco a poco hasta convertir gestos cotidianos —atarse los zapatos, conducir o permanecer sentado durante una reunión— en algo incómodo. Cuando las molestias se prolongan, es habitual encadenar tratamientos con la esperanza de encontrar uno que funcione de verdad.
En ese recorrido suelen aparecer analgésicos, antiinflamatorios, masajes, ejercicios recomendados por internet o consejos bienintencionados. Algunas personas mejoran. Otras sienten un alivio temporal y vuelven al mismo punto unas semanas después. El problema es que el dolor lumbar no es un diagnóstico, sino un síntoma, y tratar un síntoma sin conocer su causa rara vez ofrece resultados duraderos.
Por eso, en Saisei Clinics, centro especializado en Acupuntura en Madrid, el tratamiento comienza antes de colocar la primera aguja. Lo primero es entender qué está ocurriendo, cómo ha evolucionado el problema y si la acupuntura encaja realmente dentro del tratamiento. En algunos pacientes será una herramienta muy útil. En otros, convendrá combinarla con otras terapias o incluso plantear un abordaje diferente.
Índice de Contenido
Toggle¿La acupuntura funciona para el dolor lumbar?
Sí, puede ser una opción eficaz para muchos pacientes con dolor lumbar, especialmente cuando el origen del problema es musculoesquelético. Pero esa respuesta necesita contexto. La acupuntura no está indicada por el simple hecho de que exista dolor en la zona lumbar, sino porque una valoración clínica concluye que puede aportar un beneficio real en ese caso concreto.
Este matiz marca la diferencia.
Con frecuencia se habla de la acupuntura como si sirviera para cualquier dolor de espalda o, en el extremo opuesto, como si no tuviera ningún papel dentro del tratamiento. Ninguna de esas dos afirmaciones refleja la realidad clínica.
Bajo el término «dolor lumbar» conviven situaciones muy distintas. Una contractura tras mover una carga pesada, una lumbalgia persistente relacionada con el sedentarismo o un cuadro con afectación neurológica pueden provocar molestias en la misma zona, pero no requieren el mismo enfoque terapéutico.
La utilidad de la acupuntura depende precisamente de identificar esa diferencia.
Cuando existe una indicación adecuada, el tratamiento puede contribuir a disminuir el dolor, reducir la tensión muscular y facilitar que la persona vuelva a moverse con mayor normalidad. Eso no significa que elimine la causa de todos los problemas lumbares ni que sustituya otros tratamientos cuando siguen siendo necesarios.
De hecho, uno de los errores más frecuentes consiste en esperar que una única técnica resuelva por sí sola un problema que lleva meses desarrollándose. En muchas ocasiones, la recuperación requiere sumar varias piezas: controlar el dolor, recuperar movilidad, corregir determinados hábitos y fortalecer la musculatura para reducir el riesgo de recaídas.
¿Qué ocurre durante el tratamiento?
Aunque la acupuntura nació hace siglos dentro de la Medicina Tradicional China, hoy también puede explicarse desde la fisiología.
La inserción de agujas muy finas estimula diferentes mecanismos relacionados con la modulación del dolor. Esa respuesta puede favorecer una disminución de la tensión muscular y una mejor regulación de la percepción dolorosa en determinados pacientes.
No conviene interpretar este proceso como un interruptor que apaga el dolor de forma inmediata. El organismo necesita tiempo para responder y cada persona evoluciona de forma distinta.
Hay pacientes que describen una sensación de mayor ligereza en la zona lumbar después de las primeras sesiones. Otros apenas notan cambios al principio y comienzan a percibirlos unos días más tarde. Ambas situaciones pueden formar parte de una evolución normal.
El objetivo no siempre es sentir menos dolor
Quien convive con una lumbalgia desde hace tiempo suele medir su evolución de una forma diferente.
En consulta, muchas personas comentan que el cambio más importante no fue que desaparecieran todas las molestias, sino volver a hacer cosas que habían dejado de hacer casi sin darse cuenta. Caminar sin pensar constantemente en la espalda, dormir toda la noche, trabajar varias horas sin cambiar de postura cada pocos minutos o recuperar la confianza para volver a practicar deporte suelen ser señales de que la recuperación avanza.
Ese cambio de perspectiva resulta útil porque el dolor lumbar rara vez condiciona un único aspecto de la vida. Cuando mejora, normalmente también lo hace la forma de moverse, de descansar y de afrontar el día a día.
¿Qué tipos de dolor lumbar pueden tratarse con acupuntura?
Agrupar todos los dolores lumbares bajo una misma etiqueta simplifica un problema que, en realidad, tiene muchas caras.
La región lumbar soporta buena parte de las cargas del cuerpo y en ella participan músculos, ligamentos, articulaciones, discos intervertebrales y estructuras nerviosas. Cuando una de esas piezas deja de funcionar correctamente, el síntoma puede parecer el mismo, pero la causa no lo es.
Por eso, antes de plantear cualquier tratamiento, merece la pena detenerse en una pregunta sencilla: ¿de dónde procede realmente el dolor?
Responderla permite decidir si la acupuntura puede aportar valor o si conviene orientar el tratamiento hacia otra dirección.
Lumbalgia mecánica
Es el tipo de dolor lumbar que con más frecuencia llega a consulta.
Suele aparecer después de esfuerzos repetidos, muchas horas sentado, movimientos poco habituales o una combinación de sedentarismo y pérdida de condición física.
Lo característico es que las molestias cambian con el movimiento. Hay posturas que alivian y otras que empeoran claramente el dolor.
Cuando la exploración confirma este origen, la acupuntura puede favorecer una disminución de la tensión muscular y facilitar la recuperación. Ahora bien, si los factores que provocaron el problema siguen presentes, lo más probable es que las molestias reaparezcan tarde o temprano. Por eso el tratamiento no suele limitarse a controlar el episodio actual.
Dolor lumbar crónico
Cuando el dolor permanece durante meses, cambia algo más que el tiempo de evolución.
Muchas personas modifican su forma de moverse casi sin darse cuenta. Caminan menos, evitan determinados gestos, dejan de hacer ejercicio o limitan actividades que antes realizaban con normalidad porque temen que el dolor aumente.
Esa adaptación, aunque comprensible, puede terminar perpetuando el problema.
En este contexto, la acupuntura puede formar parte de una estrategia más amplia orientada a recuperar movilidad y romper esa dinámica de inactividad progresiva.
Si quieres profundizar en este tipo de tratamiento, puedes consultar esta guía sobre ¿Por qué la acupuntura funciona para el dolor crónico cuando otros tratamientos fallan?.
Sobrecarga muscular
No todas las sobrecargas tienen el mismo origen.
En algunos casos aparecen después de una jornada especialmente exigente. En otros, tras semanas manteniendo la misma postura delante del ordenador o realizando movimientos repetitivos sin apenas variación.
El resultado suele ser parecido: sensación de rigidez, pérdida de movilidad y una musculatura que permanece en tensión incluso cuando el esfuerzo ya ha terminado.
La acupuntura puede contribuir a aliviar esa sobrecarga, pero también conviene revisar qué hábitos están manteniendo el problema para evitar que se convierta en una molestia recurrente.
Dolor miofascial
El dolor miofascial suele generar dudas porque no siempre duele exactamente donde se encuentra el origen del problema.
Hay pacientes que describen un punto muy localizado que reproduce el dolor al presionarlo. Otros hablan de una sensación constante de tensión que cambia ligeramente según la postura o el movimiento.
Tras una exploración adecuada, la acupuntura puede ayudar a disminuir esa hipertonía muscular y favorecer una recuperación progresiva de la movilidad.
Dolor lumbar asociado a ciática
Cuando el dolor se extiende hacia la nalga o desciende por la pierna, conviene ampliar la valoración.
No todo dolor irradiado corresponde a una ciática y, cuando realmente existe una afectación del nervio ciático, tampoco todos los casos evolucionan igual.
En algunos pacientes, la acupuntura puede aliviar las molestias y facilitar la recuperación funcional. En otros, especialmente cuando aparecen signos neurológicos importantes, la prioridad pasa por realizar una evaluación médica antes de iniciar cualquier tratamiento.
Ese es precisamente el motivo por el que la primera consulta tiene tanto peso. Antes de decidir cómo tratar el dolor, conviene entender qué lo está provocando. Esa respuesta condiciona todo lo que viene después.
¿Cómo actúa la acupuntura sobre el dolor lumbar?
A menudo se piensa que el tratamiento consiste únicamente en colocar agujas sobre la zona que duele. En realidad, la lógica clínica es bastante diferente.
El dolor lumbar no depende solo de un músculo contracturado o de una articulación que funciona peor de lo que debería. También interviene la forma en la que el sistema nervioso procesa ese dolor, el tiempo que lleva presente, la respuesta de la musculatura y, en muchos casos, los cambios que el propio paciente ha ido haciendo para evitar las molestias. Es frecuente, por ejemplo, que alguien modifique su manera de caminar, de agacharse o incluso de sentarse sin ser plenamente consciente de ello.
La acupuntura intenta intervenir en ese contexto, no únicamente sobre el punto donde aparece el dolor.
Desde el punto de vista fisiológico, la estimulación mediante agujas puede favorecer la modulación de la respuesta dolorosa y disminuir la tensión muscular. Dicho de una forma más sencilla: busca crear unas condiciones más favorables para que el organismo recupere parte de la función que había perdido.
No conviene interpretar esto como un efecto automático. Hay pacientes que responden con rapidez y otros cuya evolución es más lenta. Ambos escenarios son compatibles con un tratamiento correctamente indicado.
Cada paciente llega con una historia distinta
Hay algo que suele pasar desapercibido cuando se habla de dolor lumbar: dos personas pueden señalar exactamente el mismo punto de la espalda y necesitar tratamientos completamente diferentes.
Un paciente puede presentar una sobrecarga muscular derivada de muchas horas sentado. Otro puede haber desarrollado un patrón de movimiento compensatorio después de una lesión antigua. Incluso es posible que el dolor localizado en la zona lumbar tenga relación con estructuras que, a simple vista, parecen alejadas del lugar donde aparecen las molestias.
Por eso, el tratamiento nunca debería empezar preguntando dónde duele, sino intentando comprender por qué duele.
Esa diferencia explica también por qué en una clínica especializada en acupuntura en Madrid la primera consulta tiene más importancia que la propia sesión de tratamiento. Sin una valoración previa, cualquier decisión se basaría en una información incompleta.
Lo que suele notar el paciente
Existe cierta preocupación antes de la primera sesión, especialmente entre quienes nunca han recibido un tratamiento de acupuntura.
La mayoría imagina agujas similares a las utilizadas para una extracción de sangre. La realidad suele sorprenderles. Las agujas son mucho más finas y las sensaciones habituales tienen poco que ver con una inyección.
Puede aparecer una ligera presión, calor localizado o una sensación de hormigueo que desaparece rápidamente. En otras ocasiones apenas se percibe nada.
Los cambios importantes suelen observarse después. A veces la espalda se siente menos rígida al levantarse al día siguiente. Otras personas descubren que pueden permanecer más tiempo sentadas sin molestias o que vuelven a caminar con mayor naturalidad.
No todos los avances se reflejan en una escala del dolor. Recuperar movimientos que se evitaban por miedo también forma parte de la mejoría.
Qué dice realmente la evidencia
La investigación sobre acupuntura y dolor lumbar ha crecido de forma considerable durante los últimos años.
Sin embargo, conviene interpretar sus resultados con prudencia. Los estudios muestran tendencias en grupos de pacientes, pero no permiten predecir exactamente cómo responderá una persona concreta.
La causa del dolor, el tiempo de evolución, la condición física, la presencia de otras patologías o el tratamiento que se realiza de forma paralela influyen en el resultado final.
Por eso, en la práctica clínica tiene más sentido plantearse si la acupuntura encaja en la situación concreta del paciente que buscar una respuesta universal sobre si funciona o no.
¿Cuándo puede ser una buena opción?
No existe un momento perfecto para iniciar un tratamiento con acupuntura. Lo que sí existen son situaciones en las que tiene sentido plantearla como parte de la estrategia terapéutica.
Muchas personas solicitan una valoración cuando el dolor empieza a interferir con su rutina. Dejan de caminar determinadas distancias, necesitan levantarse continuamente cuando trabajan sentadas o renuncian a actividades que antes realizaban con normalidad.
Otras llegan después de haber probado distintas alternativas sin conseguir una mejoría estable. En ese punto suele ser más útil detenerse, revisar el diagnóstico y comprobar si el tratamiento empleado respondía realmente al origen del problema.
La acupuntura puede incorporarse precisamente en ese momento, siempre que exista una indicación clínica clara.
| Situación clínica | ¿Puede ser una opción? | ¿Requiere valoración previa? |
|---|---|---|
| Lumbalgia mecánica | Habitualmente sí | Sí |
| Contractura lumbar | Sí | Sí |
| Sobrecarga muscular | Sí | Sí |
| Dolor lumbar persistente | Con frecuencia | Sí |
| Dolor asociado a ciática | Depende del origen | Imprescindible |
| Artrosis lumbar | Puede aliviar síntomas | Sí |
| Molestias tras un esfuerzo físico | Habitualmente sí | Recomendable |
La tabla sirve como orientación general, pero nunca sustituye una valoración individual. Dos pacientes con el mismo diagnóstico pueden necesitar abordajes completamente diferentes.
No siempre conviene esperar
Es habitual pensar que el dolor lumbar terminará desapareciendo con el paso de los días. En ocasiones ocurre. En otras, el cuerpo empieza a adaptarse al dolor de formas poco evidentes.
Hay quien deja de inclinarse para coger objetos del suelo. Otros cambian la manera de subir escaleras o cargan siempre el peso sobre el mismo lado del cuerpo. Son adaptaciones casi automáticas que pueden aliviar momentáneamente las molestias, pero también favorecer que el problema se prolongue.
Cuando el dolor persiste durante semanas o limita la actividad diaria, suele ser un buen momento para solicitar una valoración. No porque la acupuntura vaya a ser necesariamente el tratamiento elegido, sino porque conocer la causa permite tomar decisiones con más criterio.
¿Puede evitar nuevas recaídas?
Depende, sobre todo, del motivo por el que apareció el dolor.
Si todo comenzó tras una sobrecarga puntual que no vuelve a repetirse, es posible que el problema no reaparezca.
Cuando existen factores que siguen presentes —horas de sedestación, movimientos repetitivos, debilidad muscular o determinadas exigencias laborales— el riesgo de recaída continúa ahí, incluso aunque el episodio actual haya mejorado.
Por eso, una parte del tratamiento consiste en identificar esos factores y trabajar sobre ellos. Aliviar el dolor es importante. Reducir las posibilidades de que vuelva a aparecer también lo es.
¿Cuándo la acupuntura no es suficiente?
Reconocer los límites de un tratamiento también forma parte de una buena práctica clínica.
La acupuntura puede desempeñar un papel muy útil en muchos cuadros de dolor lumbar, pero hay situaciones en las que no debe ser la primera decisión o, sencillamente, no es la opción adecuada.
Cuando existen signos que hacen pensar en una lesión importante o en una enfermedad que requiere otro tipo de intervención, la prioridad cambia por completo. En esos casos, lo urgente no es aliviar el dolor con agujas, sino identificar correctamente qué está ocurriendo.
Señales que requieren una valoración médica
Conviene consultar con rapidez cuando el dolor lumbar aparece acompañado de alguno de estos síntomas:
- pérdida importante de fuerza en una o ambas piernas;
- dificultad para controlar la vejiga o el intestino;
- fiebre junto con dolor lumbar intenso;
- traumatismo reciente de cierta importancia;
- pérdida de peso sin causa conocida asociada al dolor;
- empeoramiento progresivo sin una explicación clara.
Estas situaciones requieren una evaluación médica antes de valorar cualquier tratamiento complementario.
Integrar tratamientos suele ofrecer mejores resultados
Existe cierta tendencia a presentar la acupuntura y otras disciplinas como si hubiera que elegir una sola.
La realidad clínica suele ser bastante más flexible.
En un mismo paciente puede tener sentido utilizar la acupuntura para disminuir el dolor y la tensión muscular mientras se trabaja de forma paralela la movilidad, la fuerza o determinados hábitos que favorecieron la aparición del problema.
Cuando la exploración lo aconseja, el tratamiento puede complementarse con OSTEOPATÍA o plantearse desde un enfoque de Acupuntura Integral. La decisión no depende de aplicar más técnicas, sino de elegir únicamente aquellas que aporten valor en cada fase de la recuperación.
En algunos pacientes bastará con aliviar el episodio actual. En otros, el objetivo será recuperar la función, reducir la frecuencia de las recaídas y conseguir que el dolor deje de condicionar su vida diaria.
¿Cómo es el tratamiento del dolor lumbar en Saisei?
Una de las primeras preguntas que suelen surgir es cuántas sesiones serán necesarias. Es comprensible, pero normalmente no es la primera respuesta que conviene dar.
Antes de hablar de frecuencia o duración del tratamiento hay otra cuestión más relevante: saber qué está provocando el dolor. Sin esa información cualquier planificación sería poco más que una estimación.
En Saisei Clinics el tratamiento empieza con una valoración clínica individual. Ese primer encuentro sirve para conocer cómo comenzó el problema, cómo ha evolucionado, qué limita en el día a día y si la acupuntura es realmente la opción más adecuada. En algunos casos lo será desde el principio. En otros, tendrá sentido combinarla con otras terapias o incluso posponerla hasta completar una valoración médica.
La primera consulta marca el resto del tratamiento
La exploración no consiste únicamente en localizar el punto donde duele.
También se analiza cómo se mueve el paciente, qué gestos desencadenan las molestias, si existen irradiaciones hacia la pierna, cómo responde la musculatura y qué tratamientos se han realizado anteriormente.
Toda esa información permite construir una imagen mucho más completa del problema.
A veces el dolor aparece claramente relacionado con una sobrecarga muscular. Otras veces la exploración invita a profundizar más antes de iniciar cualquier tratamiento. Tomar esa decisión forma parte del proceso asistencial y evita empezar una terapia sin tener claro cuál es el objetivo.
Un tratamiento que evoluciona con el paciente
Es poco frecuente que dos personas sigan exactamente el mismo plan terapéutico.
Hay pacientes que consultan pocos días después de notar las primeras molestias. Otros llevan meses adaptando su vida al dolor. La respuesta del organismo, el nivel de actividad física, las exigencias laborales o la existencia de recaídas condicionan la evolución.
Por eso el tratamiento se revisa sesión a sesión.
Si la respuesta es favorable, se ajusta la frecuencia de las visitas. Si la evolución no es la esperada, se replantea la estrategia. Lo importante no es cumplir un número concreto de sesiones, sino comprobar que el tratamiento sigue teniendo sentido para ese paciente.
¿Cuántas sesiones suelen hacer falta?
No existe una cifra que pueda aplicarse a todos los casos.
Una contractura reciente suele evolucionar de forma muy distinta a una lumbalgia que lleva varios meses condicionando la actividad diaria. También influye la causa del dolor, la respuesta individual y la capacidad de recuperar el movimiento con normalidad.
Por ese motivo, en lugar de fijar desde el principio un calendario cerrado, resulta más razonable valorar la evolución durante las primeras sesiones y adaptar el tratamiento a partir de esa respuesta.
Este planteamiento evita tanto los tratamientos innecesariamente largos como las expectativas poco realistas.
El seguimiento también forma parte del tratamiento
Cuando el dolor disminuye es fácil pensar que el problema ya está resuelto. Sin embargo, no siempre ocurre así.
En algunos pacientes la mejoría aparece antes que la recuperación completa de la movilidad o de la fuerza. En otros, siguen presentes determinados hábitos que favorecieron la aparición del dolor y que, si no se corrigen, aumentan el riesgo de recaída.
Por eso el seguimiento tiene un papel importante.
No se limita a comprobar si duele más o menos. También permite valorar qué actividades se han recuperado, cuáles siguen generando molestias y si conviene introducir cambios en el tratamiento o en las recomendaciones para el día a día.
¿Qué se puede esperar después de cada sesión?
Quien comienza un tratamiento de acupuntura suele prestar mucha atención a lo que ocurre durante las primeras horas. Es una reacción lógica. Todos queremos saber si vamos por el buen camino.
La evolución, sin embargo, no siempre es inmediata.
Hay pacientes que describen una sensación de alivio ese mismo día. Otros notan que la espalda está más relajada al levantarse a la mañana siguiente. En casos de dolor lumbar persistente, los cambios suelen llegar de forma más gradual y muchas veces se perciben antes en la movilidad que en la intensidad del dolor.
Por eso conviene observar la evolución en conjunto y no únicamente la sensación que deja una sesión aislada.
| Momento | Evolución habitual | Recomendación |
|---|---|---|
| Durante la sesión | Relajación, calor localizado o ligera presión | Permanecer relajado y comunicar cualquier molestia poco habitual |
| Primeras horas | Puede aparecer una leve sensibilidad o sensación de cansancio | Evitar esfuerzos intensos el mismo día |
| Primeras 24 horas | Es posible notar menos rigidez o mayor facilidad para moverse | Mantener una actividad normal adaptada a las molestias |
| Días posteriores | La evolución depende del origen del dolor y de la respuesta individual | Valorar los cambios globales en la siguiente revisión |
Es importante recordar que la recuperación rara vez sigue una línea recta. Puede haber días mejores y otros algo más incómodos sin que eso signifique que el tratamiento haya dejado de funcionar.
Lo que suele marcar la diferencia
Más allá de las sesiones, hay pequeños detalles que influyen mucho en la evolución.
Mantener cierto nivel de actividad física, evitar el reposo prolongado cuando no está indicado y seguir las recomendaciones adaptadas a cada caso suele favorecer una recuperación más estable.
No se trata de cambiar completamente la rutina de un día para otro. En ocasiones basta con modificar algunos hábitos que estaban manteniendo el problema casi sin que el paciente fuera consciente de ello.
Acupuntura y otros tratamientos: ¿es necesario elegir?
Con frecuencia se plantea la duda como si hubiera que escoger entre acupuntura, fisioterapia, osteopatía o ejercicio terapéutico.
En la práctica clínica esa elección tan rígida rara vez refleja la realidad.
Cada una de estas herramientas tiene un papel diferente y, cuando existe una indicación adecuada, pueden complementarse entre sí.
Por ejemplo, reducir el dolor y la tensión muscular mediante acupuntura puede facilitar que el paciente recupere antes la movilidad y pueda comenzar un programa de ejercicio con menos limitaciones.
En otras ocasiones, las restricciones funcionales detectadas durante la exploración hacen recomendable incorporar técnicas manuales para trabajar aspectos concretos del movimiento.
Un enfoque adaptado a cada caso
El tratamiento no debería organizarse en función de las técnicas disponibles, sino de las necesidades del paciente.
Algunas personas evolucionan favorablemente únicamente con acupuntura y unas pautas sencillas para recuperar la actividad. Otras obtienen mejores resultados cuando el tratamiento se complementa con un abordaje más amplio.
Cuando la valoración clínica lo aconseja, el equipo puede integrar el tratamiento con el servicio de Acupuntura Integral o apoyarse en otras disciplinas disponibles en la clínica.
Si además quieres conocer cómo se aplica este enfoque en otros procesos de dolor musculoesquelético, puedes ampliar la información en Acupuntura para el dolor en Madrid: alivio natural y duradero.
El objetivo siempre es el mismo: elegir el tratamiento que tenga más sentido para la situación clínica de cada persona, evitando tanto las intervenciones innecesarias como la aplicación automática de una misma estrategia para todos los pacientes.
Preguntas frecuentes sobre la acupuntura para el dolor lumbar
¿La acupuntura duele?
Es una de las dudas más habituales y también una de las que antes desaparece cuando el paciente prueba la primera sesión.
Las agujas utilizadas en acupuntura son muy finas. Lo más frecuente es notar una ligera presión, calor o una sensación de hormigueo que dura unos segundos. La mayoría de las personas describen el tratamiento como mucho menos molesto de lo que imaginaban.
¿Cuántas sesiones suelen ser necesarias?
Depende del origen del dolor, del tiempo que lleva presente y de la respuesta de cada paciente.
Por ese motivo, después de la valoración inicial se plantea un plan orientativo que se ajusta según la evolución, en lugar de fijar un número cerrado de sesiones desde el principio.
¿Cuándo empezaré a notar mejoría?
No existe una respuesta igual para todos.
Hay pacientes que perciben cambios durante las primeras sesiones y otros que necesitan algo más de tiempo. En muchas ocasiones, la primera mejoría aparece en la movilidad o en la facilidad para realizar actividades cotidianas antes que en la desaparición completa del dolor.
¿La acupuntura sirve para la ciática?
Puede formar parte del tratamiento cuando la valoración confirma que el dolor está relacionado con una afectación del nervio ciático y no existen signos que aconsejen otro tipo de intervención prioritaria.
¿Puede aumentar el dolor después de una sesión?
Algunas personas notan una ligera sensibilidad o una sensación similar a unas agujetas durante las primeras horas.
Suele ser una respuesta transitoria que desaparece por sí sola.
¿Tiene efectos secundarios?
Realizada por profesionales cualificados y utilizando agujas estériles de un solo uso, la acupuntura es una técnica segura.
Los efectos secundarios más habituales suelen limitarse a pequeños hematomas, sensibilidad localizada o una sensación pasajera de cansancio.
¿Es mejor la acupuntura o la fisioterapia?
No son tratamientos enfrentados.
En muchos pacientes se complementan. La decisión depende del origen del dolor y de los objetivos que se planteen tras la valoración clínica.
¿Puedo hacer ejercicio durante el tratamiento?
En la mayoría de los casos sí, aunque el tipo de actividad y la intensidad deben adaptarse al momento en el que se encuentre la recuperación.
¿La acupuntura sustituye a la medicación?
No necesariamente.
Puede formar parte del tratamiento del dolor lumbar, pero cualquier modificación de la medicación debe realizarse siempre bajo supervisión del profesional que la haya prescrito.
¿Cuándo debería pedir una valoración?
Cuando el dolor persiste durante varias semanas, limita la actividad diaria, reaparece con frecuencia o empieza a condicionar la forma de trabajar, descansar o moverse.
Solicitar una valoración en ese momento permite identificar la causa del problema y decidir qué tratamiento tiene más sentido antes de que el dolor termine cronificándose.